- El Servicio de Hematología y Hemoterapia ha obtenido la certificación CAT, que evalúa la calidad, trazabilidad y seguridad de los procesos transfusionales.
- Más de 2.100 pacientes recibieron componentes sanguíneos en el hospital durante 2025, con una actividad especialmente elevada en Oncohematología y Urgencias.
Las transfusiones forman parte de la actividad diaria de numerosos servicios hospitalarios, desde las áreas quirúrgicas hasta los tratamientos contra el cáncer o la atención de urgencias. La seguridad de cada intervención depende de una cadena de controles que comienza antes de seleccionar el componente sanguíneo y continúa hasta después de su administración al paciente.
El Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario Príncipe de Asturias ha obtenido la certificación de calidad CAT para sus procesos de transfusión de componentes sanguíneos. Este reconocimiento acredita el cumplimiento de los estándares establecidos en materia de organización, control, trazabilidad, compatibilidad y seguridad transfusional.
La certificación ha sido concedida por la Fundación CAT, entidad especializada en evaluar instituciones relacionadas con la medicina transfusional y las terapias celulares y tisulares. La organización está vinculada a la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia y a la Sociedad Española de Transfusión Sanguínea y Terapia Celular.
Sus estándares incluyen requisitos relacionados con el sistema de gestión de la calidad, el cumplimiento de las exigencias legales y los procedimientos técnicos aplicados por los centros solicitantes. Según la propia fundación, más del 70% de los componentes sanguíneos transfundidos en España proceden de centros y servicios que cuentan con su certificación.
La evaluación abarca todo el recorrido de los componentes sanguíneos empleados en el hospital. Entre los aspectos examinados se encuentran las condiciones de almacenamiento y conservación, la identificación correcta de los pacientes, las pruebas de compatibilidad entre donante y receptor y la trazabilidad completa de cada unidad administrada.
También se revisan los mecanismos destinados a reducir posibles riesgos infecciosos o biológicos, la formación de los profesionales, el mantenimiento de los equipos y la existencia de protocolos para responder ante incidentes, reacciones adversas o emergencias relacionadas con una transfusión.
El objetivo es que pueda conocerse en todo momento la procedencia, localización y utilización de cada componente sanguíneo. Este seguimiento permite investigar cualquier incidencia, adoptar medidas correctoras y evitar que un posible error afecte a otros pacientes o unidades conservadas.
El jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia, Julio García Suárez, ha señalado que la certificación representa “una garantía real para cada paciente que recibe una transfusión” en el hospital. El reconocimiento comprende el trabajo coordinado de hematólogos, personal de enfermería, técnicos de laboratorio y profesionales de los servicios que solicitan y administran los componentes.
La actividad transfusional no se limita al propio Servicio de Hematología. Entre el 70% y el 80% de los servicios asistenciales del hospital reciben de forma habitual o puntual concentrados de hematíes, plasma o plaquetas, de acuerdo con los datos facilitados por el centro.
Oncohematología concentra el 26% de esta actividad. Los componentes sanguíneos pueden resultar necesarios en pacientes con enfermedades hematológicas o sometidos a tratamientos oncológicos que reducen la producción de células sanguíneas y provocan anemia, hemorragias o alteraciones de la coagulación.
Urgencias representa otro 20% de la actividad transfusional, especialmente en situaciones que requieren una respuesta rápida ante hemorragias, traumatismos o determinadas complicaciones médicas. Las áreas quirúrgicas reúnen otro 20%, mientras que Medicina Interna supone aproximadamente el 12%.
Durante 2025, más de 2.100 pacientes recibieron algún componente sanguíneo en el Hospital Príncipe de Asturias. El centro sitúa la actividad anual en cerca de 6.100 componentes administrados, una cifra que refleja el peso de este servicio dentro de la asistencia hospitalaria, aunque una misma persona puede necesitar varias unidades durante un tratamiento o ingreso.
Los concentrados de hematíes se utilizan principalmente para recuperar la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre en pacientes con anemia o pérdidas importantes. Las plaquetas ayudan a prevenir o controlar hemorragias cuando su número es demasiado bajo, mientras que el plasma aporta proteínas y factores necesarios para la coagulación.
Después de conseguir la certificación CAT, el Servicio de Hematología y Hemoterapia trabaja en la obtención de la acreditación internacional FACT-JACIE. Este sistema evalúa programas dedicados al trasplante de progenitores hematopoyéticos y a la terapia celular, desde la obtención y procesamiento de las células hasta su administración y seguimiento clínico.
La nueva acreditación requerirá superar otro proceso de evaluación específico. Su eventual obtención ampliaría el reconocimiento externo de los procedimientos aplicados por el hospital y permitiría avanzar en la implantación de estándares internacionales dentro de tratamientos cada vez más especializados.










