- El nuevo single recupera los sonidos tradicionales de la banda y toma como referencia la festividad celta del equinoccio de primavera.
- La canción cuenta con la colaboración de Maite Itoiz, voz vinculada a la escena folk y neoclásica europea.
La llegada de la primavera ha servido de punto de partida para el nuevo lanzamiento de Kinnia, una banda que vuelve a mirar hacia sus raíces musicales con una canción construida alrededor de la luz, la naturaleza y la idea del renacimiento. El grupo de folk celta presenta “Ostara”, un single que retoma los sonidos más tradicionales que han definido su identidad desde sus primeros trabajos.
El tema se inspira en la festividad celta de Ostara, vinculada al equinoccio de primavera y al equilibrio entre la luz y la oscuridad. Esa referencia funciona como eje simbólico de la canción, que plantea el cambio de estación como una imagen de transformación: el final del invierno, el despertar de la tierra y el inicio de un nuevo ciclo vital.
En el plano musical, Kinnia apuesta por una atmósfera luminosa y envolvente, apoyada en instrumentos tradicionales como el violín y la flauta. Los arreglos buscan construir un paisaje sonoro asociado al deshielo, al movimiento de la naturaleza y a esa sensación de impulso que acompaña a la primavera después de los meses más fríos del año.
“Ostara” se presenta así como una pieza que no solo habla del cambio estacional, sino también de procesos personales más amplios. La propia lectura de la canción permite relacionar el invierno con los momentos difíciles y la primavera con el crecimiento, el aprendizaje y la posibilidad de comenzar de nuevo tras una etapa compleja.
Uno de los elementos destacados del single es la participación de Maite Itoiz, que interpreta al Espíritu de la primavera dentro de la canción. Su intervención añade una dimensión más etérea al tema y refuerza el carácter simbólico de una composición centrada en el despertar de la vida y en la fuerza de la nueva estación.
Itoiz cuenta con una trayectoria reconocida dentro de la música neoclásica y folk. Es conocida por su proyecto Elfenthal y por su trabajo junto al guitarrista John Kelly, con quien ha desarrollado una propuesta que combina influencias medievales, celtas y contemporáneas. En “Ostara”, su voz se suma a la de Rubén Kelsen, generando uno de los puntos más identificables de la canción.
El lanzamiento forma parte de una etapa en la que Kinnia está mostrando diferentes registros creativos. Tras canciones como “La danza del cuervo negro”, “In taberna” o “Mar Negro”, la banda incorpora ahora una composición de tono más luminoso, centrada en la naturaleza y en una lectura emocional del paso del invierno a la primavera.
Con “Ostara”, Kinnia refuerza su vínculo con el imaginario celta y con una forma de entender la música como conexión con los ciclos naturales. La canción sitúa a la primavera no solo como estación del año, sino como metáfora de renovación, de luz recuperada y de continuidad después del invierno.









