- La campaña de prevención estará activa entre el 15 de junio y el 30 de septiembre e incluye restricciones sobre fuego, maquinaria y pirotecnia
- La ASEM112 reclama a los municipios labores de desbroce, control de parcelas y revisión de medios contraincendios en zonas urbano-forestales
La Comunidad de Madrid ha remitido una carta a los 179 ayuntamientos de la región para recordar las medidas preventivas que deben aplicarse durante la época de riesgo alto de incendios forestales, que este año volverá a extenderse entre el 15 de junio y el 30 de septiembre. El objetivo, según detalla la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 (ASEM112), es reducir tanto el número de incendios como la gravedad de aquellos que puedan producirse durante los meses de verano.
La comunicación se enmarca dentro del Plan Especial de Protección Civil de Emergencias por Incendios Forestales de la Comunidad de Madrid (INFOMA 2026), el dispositivo autonómico que coordina la prevención y respuesta frente a este tipo de emergencias. El plan se activa cada año coincidiendo con el aumento de las temperaturas y la reducción de la humedad, dos factores que elevan el riesgo de propagación del fuego en áreas forestales y periurbanas.
Entre las principales recomendaciones trasladadas a los consistorios figura la necesidad de realizar labores preventivas en terrenos de titularidad municipal. La Comunidad de Madrid insiste especialmente en la limpieza y desbroce de vegetación seca, tanto en parcelas públicas como en zonas cercanas a espacios forestales, para reducir la acumulación de material combustible.
La carta también solicita a los ayuntamientos que informen a los propietarios particulares sobre su obligación de revisar y desbrozar las parcelas privadas y las franjas perimetrales colindantes. La acumulación de maleza y restos vegetales en solares y terrenos abandonados es uno de los factores que puede favorecer la rápida expansión de un incendio, especialmente durante episodios de altas temperaturas y viento.
Además, la ASEM112 recuerda que los restos vegetales generados durante estas tareas deben depositarse en puntos limpios o vertederos autorizados. El documento advierte de que el almacenamiento inadecuado de residuos vegetales o su abandono en lugares no habilitados puede incrementar el riesgo de ignición.
Durante el periodo de riesgo alto queda prohibido el uso del fuego en terrenos forestales y en una franja de 400 metros alrededor de estas zonas, salvo autorización expresa. La restricción afecta tanto a quemas agrícolas como a cualquier otra actividad que implique llama abierta. También se prohíbe el lanzamiento de elementos susceptibles de provocar fuego, como cohetes, petardos o artefactos pirotécnicos, excepto en aquellos casos autorizados y bajo medidas específicas de seguridad.
Las limitaciones también alcanzan al uso de maquinaria y herramientas que puedan generar chispas o deflagraciones. La Comunidad de Madrid menciona expresamente equipos agrícolas, herramientas de corte, radiales, soldaduras y otros dispositivos capaces de producir descargas eléctricas o pequeñas igniciones accidentales. Estas restricciones son habituales durante los meses de verano debido al aumento del riesgo asociado a trabajos realizados en entornos secos.
Otro de los aspectos destacados en la comunicación es la necesidad de reforzar la vigilancia en las denominadas zonas de interfaz urbano-forestal, es decir, áreas donde confluyen viviendas o núcleos urbanos con masas forestales. En este tipo de espacios, los incendios suelen presentar una mayor complejidad operativa debido a la proximidad de población y edificaciones.
La ASEM112 también pide a los municipios que mantengan operativos los medios contraincendios disponibles, como redes de hidrantes, depósitos de agua, sistemas de riego o reservas destinadas a emergencias. La revisión periódica de estas infraestructuras resulta especialmente relevante durante los meses de verano, cuando la capacidad de reacción en los primeros minutos de un incendio puede resultar determinante para evitar su propagación.
En el caso de los municipios situados en áreas consideradas de alto riesgo de incendio forestal, la normativa obliga además a elaborar un bando municipal con medidas preventivas específicas. Aunque esta exigencia no afecta a todos los municipios madrileños, la Comunidad recomienda extender este tipo de comunicaciones preventivas al conjunto de localidades de la región.
La carta remitida por la ASEM112 también pone el foco en los planes de autoprotección de urbanizaciones aisladas o alejadas de los cascos urbanos. Este tipo de áreas han adquirido mayor protagonismo en los dispositivos de prevención durante los últimos años debido al crecimiento de viviendas situadas en entornos próximos al monte, donde el riesgo de evacuación y afectación directa aumenta en caso de incendio.
La Comunidad de Madrid insiste igualmente en la importancia de las labores de inspección y control por parte de los ayuntamientos para garantizar el cumplimiento de las medidas preventivas. Las administraciones locales desempeñan un papel clave en la vigilancia de parcelas, la detección de posibles riesgos y la coordinación de actuaciones preventivas antes de la llegada de los meses más críticos del verano.
Los incendios forestales representan uno de los principales riesgos medioambientales y de protección civil durante la temporada estival en la región. En los últimos años, el aumento de las temperaturas extremas y los periodos prolongados de sequía han llevado a reforzar las campañas de prevención y vigilancia en distintas comunidades autónomas, incluida la madrileña.










