- Decenas de personas se reunieron para celebrar el siglo de vida de una vecina muy querida.
- La jornada incluyó baile, recuerdos compartidos y un ambiente de afecto intergeneracional.
No todos los días se cumplen cien años. Y mucho menos, rodeada del cariño de decenas de personas. Este sábado, en el Centro de Mayores Los Pinos, Lali vivió una tarde difícil de olvidar. A sus cien años, esta vecina alcalaína —muy conocida entre los socios del centro— fue homenajeada en una fiesta tan sencilla como emotiva, en la que no faltaron la música, el baile, los abrazos… y una tarta.
El salón del centro se llenó de alegría desde primera hora de la tarde. Lali recibió un ramo de flores y decenas de felicitaciones de quienes la han acompañado a lo largo de los años. Entre ellos, la concejala de Mayores, Esther de Andrés, quien no quiso perderse la cita y destacó el privilegio de compartir un momento así «con una mujer tan querida y vital».
En palabras de la concejala, «Lali es una mujer increíble: llena de vida, bondad, alegría y sabiduría. Tiene una energía que contagia y un corazón enorme». También agradeció a la Junta Directiva del centro, a los amigos y amigas de Lali y a su hija por hacer posible una celebración «tan bonita y emotiva».
También estuvo presente el concejal del PSOE Miguel Castillejo, que compartió tras el acto una anécdota especialmente tierna: “Ayer Lali me preguntaba por mi hijo recién nacido, a quien quiere conocer y hacerse una foto con él. Le encantan los bebés. Se llevan 100 años”.
Lali no paró de sonreír durante toda la celebración. Estuvo acompañada por su hija, también llamada Lali, y por un grupo numeroso de amigos y amigas del centro, muchos de los cuales no ocultaban la admiración que sienten por ella.
El Ayuntamiento ya ha anunciado que el próximo 1 de octubre, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas Mayores, se celebrará un homenaje colectivo a las personas centenarias de la ciudad. Un reconocimiento que busca visibilizar las historias de vida que suman un siglo, muchas veces en silencio, y que forman parte del patrimonio humano de Alcalá.
Más allá del homenaje, la fiesta en Los Pinos fue también una reivindicación del papel de los centros de mayores como espacios de encuentro y participación. Un recordatorio de que la vejez también puede ser alegre, compartida y activa. Como la sonrisa de Lali, que a sus cien años sigue iluminando cada rincón por el que pasa.
