- Los residentes critican la falta de información oficial y temen problemas de tráfico, aparcamiento y salubridad.
- El Ayuntamiento aún no ha confirmado la nueva ubicación, mientras los vendedores apuntan a un cambio en tres semanas.
El barrio de Iviasa, en el Chorrillo, se ha visto sacudido por la incertidumbre que genera la posible reubicación del mercadillo de los martes. La noticia llegó a los vecinos no a través del Ayuntamiento, sino por boca de los propios vendedores, quienes aseguran que el traslado está previsto de manera inminente. El malestar vecinal se ha convertido en una reivindicación activa contra la propuesta de ubicar el mercado en la calle Santorcaz.
La actual ubicación del mercadillo en la calle Mejorada del Campo se vería afectada por la construcción de nuevas edificaciones en el Ensanche, motivo por el que el Ayuntamiento estudia alternativas. Sin embargo, el plano que circula señalando la calle Santorcaz como posible emplazamiento ha generado una fuerte oposición entre los residentes. Esta vía, situada en las afueras y con un trazado en forma de U, alberga 168 viviendas con acceso directo, además de terrazas que dan al parque infantil y la pista de patinaje que ocupan el centro de la calle.
“Cuando nos enteramos por los vendedores del mercado, pensábamos que era una broma y en ningún momento hablaron de propuesta, ellos lo daban por hecho”, comenta una vecina, sorprendida por la falta de comunicación oficial.
Los vecinos argumentan que la calle no reúne las condiciones necesarias para acoger un mercadillo. Señalan que ya soporta un notable tránsito de vehículos y peatones, y que el aparcamiento es limitado pese a contar con 145 plazas en superficie y un garaje subterráneo con capacidad para 150 vehículos. La instalación de los puestos desde primera hora de la mañana supondría, a su juicio, un colapso añadido y la obligación de retirar los coches la víspera, extendiendo las molestias durante día y medio. “Al final es un día y medio que no puedes aparcar ya que hasta que limpian te dan las cinco de la tarde”, explica otro residente.

Otro de los problemas que destacan es la posible atracción de plagas debido a los residuos de frutas y verduras que suelen generarse en este tipo de mercados. “Toda esa fruta que no sirve para la venta va a atraer más ratas a la zona, que ya de por sí tiene este problema”, critican algunos vecinos. La preocupación por cuestiones de salubridad se suma a la de la carga de peso en el forjado de la zona y a las limitaciones de acceso para camiones, aspectos que, según explican, no han sido tenidos en cuenta.
Lejos de mostrarse contrarios al mercadillo, los vecinos insisten en que son usuarios habituales y valoran su importancia. Sin embargo, reclaman que se estudien opciones más adecuadas, como la avenida Europa, a apenas 100 metros y con mayor capacidad, la calle del Chorrillo junto al cementerio antiguo o el paseo de los Pinos, donde el mercado ya se instaló en el pasado. “Creemos que no es una calle para poner un mercadillo; hay alternativas mucho mejores y sin afectar tanto a la convivencia”, subrayan.
La percepción de desatención se ha instalado entre los vecinos, que critican la falta de respuesta por parte del Ayuntamiento y de la Concejalía de Comercio, dirigida por Orlena de Miguel. “El problema es que los dirigentes no viven aquí, no conocen los problemas del barrio y son inaccesibles; llamas y no cogen el teléfono, escribes y no recibes respuesta”, lamenta otro residente. Mientras tanto, la fecha del traslado se acerca. Según los vendedores, el cambio podría producirse en unas tres semanas, aunque todavía no existe confirmación oficial.
Por ahora, los vecinos han optado por mantener una protesta tranquila y organizada, con el objetivo de hacerse oír sin generar más tensiones en el barrio. Reclaman que el Ayuntamiento abra un proceso de diálogo y se comprometa a valorar otras alternativas antes de tomar una decisión definitiva. El desenlace no solo definirá la convivencia diaria en Iviasa, sino también la forma en que se gestionen en adelante los espacios públicos en Alcalá y el futuro de un mercadillo con décadas de tradición en la ciudad.