- Los trabajos arrancaron este miércoles y se centran en el solado deteriorado por el paso del tiempo y el tránsito de carga y descarga.
- La actuación se ejecutará por tramos de unos 60 metros y cada zona intervenida no podrá pisarse durante 48 horas.
La calle Mayor afronta desde esta semana una nueva intervención de mantenimiento en uno de los puntos más transitados y sensibles del centro histórico. El objetivo es corregir el deterioro acumulado en el pavimento y hacerlo con una fórmula que permita seguir compatibilizando la actividad diaria con la ejecución de las obras. La actuación se centra en un problema visible desde hace tiempo: juntas desgastadas, piezas desplazadas y zonas que necesitaban consolidación.
La intervención ha comenzado este miércoles con una inversión de 48.230,60 euros y se dirige al solado de la vía, especialmente afectado por el uso continuado y por el paso habitual de vehículos vinculados a tareas de carga y descarga.
Los trabajos previstos incluyen una limpieza profunda de las juntas mediante agua a presión, la retirada del material deteriorado y el relleno posterior con un mortero especial rico en cemento para consolidar el conjunto del pavimento. A eso se suma la recolocación de los adoquines que se encuentren movidos o hundidos y el ajuste de tapas de pozos e imbornales que hayan perdido nivel con respecto a la rasante de la calle.
El propósito es recuperar la uniformidad del suelo en una vía muy expuesta al desgaste diario y mantener en condiciones adecuadas una calle que soporta una intensa actividad peatonal, comercial y logística.
Para reducir el impacto de la obra, la intervención se ha organizado por tramos de aproximadamente 60 metros de longitud. En cada uno de ellos solo se actuará sobre la mitad de la calzada, una planificación pensada para facilitar la movilidad y contener las afecciones mientras duren los trabajos. Antes del inicio de las obras se celebró además una reunión entre responsables políticos, técnicos y comerciantes para explicar el desarrollo previsto y resolver dudas sobre las posibles molestias durante la ejecución.
Uno de los aspectos más relevantes para la actividad diaria es el tiempo de fraguado del material. Una vez aplicado el mortero, la zona intervenida no podrá pisarse durante las 48 horas siguientes. Durante ese mismo periodo tampoco se podrán colocar veladores sobre el tramo afectado, un condicionante que afectará especialmente a los establecimientos de hostelería conforme avancen las obras por los distintos puntos de la calle.
La actuación ya había sido avanzada semanas atrás, después de Semana Santa, y ahora entra en fase de ejecución. Esa planificación previa permitió informar con antelación a los comerciantes de una obra que, aunque limitada en extensión, afecta a uno de los ejes más representativos y concurridos del casco histórico. En un entorno de estas características, el equilibrio entre conservación del espacio urbano y continuidad de la actividad comercial suele marcar buena parte del resultado práctico de cualquier intervención.







