- Las obras comenzarán tras la Semana Santa en la calle Mayor de Alcalá de Henares para reparar el deterioro del pavimento.
- Los trabajos se ejecutarán por tramos de unos 60 metros y tendrán una duración aproximada de 15 días.
La calle Mayor de Alcalá de Henares afrontará en las próximas semanas una intervención de mantenimiento en su pavimento, una actuación destinada a corregir el desgaste que presenta el adoquinado tras años de uso continuado. La reparación se llevará a cabo una vez finalice la Semana Santa, un periodo de gran afluencia en el centro histórico que el Ayuntamiento ha querido evitar para minimizar el impacto de las obras en vecinos, visitantes y comercios.
La intervención se centrará en el solado de esta vía, uno de los ejes más transitados del casco histórico. Con el paso del tiempo y debido al uso habitual, especialmente por las operaciones de carga y descarga, numerosas juntas entre los adoquines presentan deterioro, con pérdida de mortero y pequeños movimientos de algunas piezas que afectan a la estabilidad del pavimento.
Antes de iniciar los trabajos, responsables municipales mantuvieron un encuentro con comerciantes de la calle Mayor para explicar el alcance de la actuación y resolver dudas sobre las posibles afecciones durante su desarrollo. En la reunión participaron el concejal de Obras y Mantenimiento Urbano, Antonio Saldaña; la concejala de Comercio, Orlena de Miguel; y el presidente del Distrito I, Víctor Cobo.
Las labores previstas incluyen la limpieza en profundidad de las juntas mediante agua a presión, la retirada del material deteriorado y su posterior relleno con un mortero especial rico en cemento para reforzar la consolidación del pavimento. Además, se recolocarán los adoquines que se encuentren desplazados o hundidos y se ajustarán las tapas de pozos e imbornales que hayan perdido nivel con respecto al resto del firme.
Para reducir las molestias durante la ejecución, las obras se desarrollarán por tramos de aproximadamente 60 metros. En cada uno de ellos se intervendrá únicamente en la mitad de la calzada, lo que permitirá mantener parte del paso disponible y facilitar la movilidad en una calle donde conviven tránsito peatonal, actividad comercial y terrazas.
Una vez aplicado el mortero en cada tramo, la superficie no podrá pisarse durante un periodo de 48 horas. Durante ese tiempo tampoco será posible instalar veladores en la zona intervenida, una limitación que afectará de forma puntual a los establecimientos hosteleros situados en el área donde se estén realizando los trabajos.
El plazo total previsto para la actuación es de aproximadamente 15 días desde su inicio, aunque la intención municipal es acortar en lo posible la duración de los trabajos. Con esta intervención se busca reforzar la estabilidad y durabilidad del pavimento en una de las calles más transitadas del centro histórico, evitando que el deterioro del adoquinado continúe avanzando con el paso del tiempo.










