- La temporada 4 de Daryl Dixon rueda en el Campus Tecnológico de la UAH con un set militar y un campo de béisbol.
- El plan de trabajo arrancó el 21 de octubre y se prolonga, como mínimo, hasta el 11 de noviembre, con figuración local.
Alcalá de Henares vuelve a convertirse en plató. Tras el desembarco de septiembre en el casco histórico, la franquicia The Walking Dead ha trasladado su equipo al entorno del Campus Tecnológico de la Universidad de Alcalá. Allí, el rodaje de la cuarta temporada de Daryl Dixon combina dos atmósferas que dialogan con el apocalipsis de la trama: un puesto de acceso que evoca la Base Naval de Rota (Cádiz) y, a pocos metros, una celebración estadounidense del 4 de julio detenida en el tiempo.
El dispositivo militar se ha levantado en la parte posterior de la Facultad de Farmacia: una entrada de control, vallados y tránsito restringido que encajan con las tensiones fronterizas del universo de la serie. En paralelo, la producción ha montado un set festivo con gradas adornadas con banderines, carpas, bicicletas, barbacoas y mobiliario de picnic, además de un campo de béisbol abierto sobre la pradera. El contraste —rutina cívica frente a alerta permanente— sugiere secuencias de recuerdo o flashbacks previos al colapso.
La logística se apoya en el propio campus. Camiones, camerinos y una gran carpa se han instalado junto al Servicio de Deportes de la UAH para proteger la intimidad del trabajo y facilitar los cambios de escena. El calendario en la ciudad mantiene continuidad: esta segunda fase comenzó el 21 de octubre y se extiende, al menos, hasta el 11 de noviembre. La presencia del protagonista, Norman Reedus, ha multiplicado la expectación entre los aficionados.
El traslado a la UAH llega después de transformar, en septiembre, escenarios del centro como la Casa de los Casado, el antiguo hospital de San Lucas o los callejones de San Pedro y San Pablo, donde se recrearon calles tomadas por chatarra y estructuras derruidas. La nueva localización permite operativas de mayor tamaño —accesos controlados, circulación de vehículos y sets amplios— que complementan el uso patrimonial del casco histórico.
El impacto del rodaje se percibe en dos planos: económico y mediático. Una producción internacional de estas dimensiones moviliza contratación de personal técnico y figuración, alojamiento y restauración, además de una proyección exterior que favorece el turismo audiovisual. Experiencias recientes en otras ciudades españolas —con picos de visitas tras la emisión de escenas— avalan ese efecto arrastre.
Detrás del flujo de proyectos está la labor de la Alcalá Film Office, servicio municipal que enlaza productoras y administración, tramita permisos, asesora en localizaciones y promueve rutas de cine. En 2025 se superan ya la treintena de rodajes, con títulos como Berlín 2 o Anatomía de un instante, además de campañas de marcas internacionales. Alcalá se sostiene así como segundo polo de filmación de la región, por detrás de la capital.
La cuarta temporada de The Walking Dead: Daryl Dixon amplía su mapa español. Junto a Alcalá, el equipo trabaja en enclaves de Bilbao, Cádiz, Toledo y Madrid, después de haber pasado por Francia y Reino Unido en etapas previas. Patrimonio, logística y proximidad a Madrid explican la elección complutense dentro de esa hoja de ruta.
Con la fase de rodaje aún en marcha, el reto para el público llegará en pantalla: reconocer el Campus Tecnológico y los rincones del casco histórico integrados en la narrativa. Si el escaparate funciona, consolidará a Alcalá de Henares como localización de referencia para grandes producciones internacionales y reforzará su marca en el turismo cinematográfico.














