- El SUMMA 112 intervino en 37 casos de ahogamientos en 2024, la mayoría evitables.
- Las autoridades alertan sobre la falsa sensación de seguridad y piden extremar la vigilancia sobre los menores.
Con el aumento de las temperaturas y la afluencia masiva a piscinas y zonas de baño, la Comunidad de Madrid ha lanzado un recordatorio claro: el verano es también una época de riesgos, especialmente para los más pequeños. Según datos del SUMMA 112, el año pasado se han registrado 37 intervenciones por episodios relacionados con ahogamientos, una cifra que representa 11 menos que en 2023.
La mayoría de estos sucesos podrían haberse evitado con medidas básicas de prevención, como no dejar a los menores sin supervisión —ni siquiera en presencia de socorristas— y evitar el uso de dispositivos de flotación no homologados. Tal y como recuerda la Consejería de Sanidad, bastan 10 centímetros de agua y medio minuto de distracción para que se produzca un accidente grave.
Las recomendaciones van más allá de la vigilancia. Se desaconsejan los juegos con empujones, los saltos cerca del borde o el baño en solitario si no se tiene experiencia. También se insiste en adaptar la elección del vaso o zona de baño a la edad y nivel del usuario, y en recurrir al 112 en caso de cualquier incidente: los profesionales pueden ofrecer pautas telefónicas mientras se desplaza la asistencia.
Desde Salud Pública se recuerda, además, que no todas las piscinas son iguales. En la región hay 1.358 instalaciones censadas, cuya vigilancia higiénico-sanitaria recae sobre los equipos autonómicos, especialmente en municipios pequeños con menos recursos. En estos casos, las inspecciones incluyen control del agua y cumplimiento de la normativa, que exige la presencia de socorristas en comunidades de más de 30 viviendas y personal sanitario en espacios que superen los 500 metros cuadrados.
También se han reforzado los avisos sobre otras prácticas de riesgo: tirarse de cabeza en zonas de fondo desconocido puede provocar lesiones graves; entrar al agua de forma brusca tras ejercicio o exposición solar puede desencadenar un corte de digestión; y el uso de chanclas o calzado adecuado es clave para evitar infecciones dérmicas en suelos húmedos.
No menos importante es la recomendación dirigida a quienes padecen enfermedades infecciosas o síntomas como diarrea: no deben acceder a zonas de baño para evitar posibles contagios. Y en cuanto al sol, los expertos insisten en la necesidad de proteger la piel, hidratarse constantemente y moderar el consumo de alcohol.
El mensaje, en definitiva, es directo: el agua refresca, pero también exige responsabilidad. El objetivo de las autoridades no es otro que evitar que un momento de ocio termine en tragedia.








