- Los veladores no podrán colocarse en los tramos afectados mientras duren los trabajos de reparación del solado, previstos durante unos 15 días tras Semana Santa.
- La actuación municipal, con una inversión de 48.230,60 euros, se ejecutará por fases de unos 60 metros y solo sobre media calzada en cada tramo.
La calle Mayor afrontará después de Semana Santa una de esas intervenciones que, aunque pasan por el mantenimiento urbano, acaban teniendo un efecto directo en la vida cotidiana del centro. En este caso, el foco no estará solo en el pavimento, sino también en la actividad hostelera de una de las zonas con más tránsito peatonal y con mayor presencia de terrazas. Durante las obras, los veladores tendrán que retirarse en los tramos en los que se esté trabajando.
La actuación anunciada por la Concejalía de Obras se centrará en la reparación del solado de la calle Mayor, donde el deterioro de las juntas entre adoquines y el movimiento puntual de algunas piezas han hecho necesaria una intervención específica. Según la información trasladada por el Ayuntamiento a comerciantes de la zona, el plazo total previsto desde el arranque de los trabajos será de alrededor de 15 días, aunque la intención municipal es acortarlo en la medida de lo posible.
La principal consecuencia para la hostelería será la imposibilidad de instalar terrazas en la parte de la vía afectada por cada fase de obra. La restricción no se aplicará de forma simultánea a toda la calle, sino por tramos, pero sí afectará a los negocios que tengan autorizados veladores justo en la zona en la que se esté actuando en cada momento. Es decir, la limitación irá desplazándose a medida que avance la intervención.
El sistema previsto busca mantener cierto nivel de paso y actividad en una calle especialmente sensible para el comercio y la restauración. Los trabajos se organizarán en tramos de aproximadamente 60 metros y, dentro de cada uno de ellos, solo se intervendrá en la mitad de la calzada. Con ese planteamiento, el Ayuntamiento pretende reducir las afecciones sobre la movilidad y evitar un corte total en una de las vías más transitadas del casco histórico.
Una vez ejecutada cada parte de la obra, la zona intervenida no podrá pisarse durante las 48 horas siguientes, el tiempo necesario para que el material fragüe correctamente. Ese margen condiciona no solo el paso, sino también la posibilidad de colocar mesas y sillas sobre el área reparada hasta que el pavimento quede consolidado.
La intervención incluye una limpieza profunda de las juntas mediante agua a presión, la retirada del material deteriorado y el relleno posterior con un mortero especial rico en cemento. También se recolocarán los adoquines que se hayan desplazado o hundido y se ajustarán las tapas de pozos e imbornales que hayan perdido el nivel. Se trata, por tanto, de una obra de reparación puntual, pero con varios frentes técnicos orientados a recuperar la estabilidad del suelo.
Antes del inicio de las obras, el Ayuntamiento ha mantenido una reunión con comerciantes de la calle para trasladarles el alcance de la intervención y resolver dudas sobre sus efectos. En ese encuentro participaron el concejal de Obras y Mantenimiento Urbano, Antonio Saldaña; la concejala de Comercio, Orlena de Miguel; y el presidente del Distrito I, Víctor Cobo. Según explicó Saldaña, la actuación se considera necesaria para mejorar la seguridad, la estabilidad y la durabilidad del pavimento.
Si se cumplen los plazos previstos, la restricción sobre los veladores será puntual y quedará concentrada en las dos semanas posteriores a Semana Santa. La clave estará en que la ejecución por fases permita contener las molestias y que la recuperación del firme no se traduzca en un perjuicio mayor del imprescindible para la hostelería y comercio de la zona.










