La unidad canina de los agentes forestales se refuerza con perros rescatados para la lucha contra incendios y delitos ambientales

Abantos, Kombucha, Marshall y Otto no son solo nombres simpáticos. Son los nuevos aliados de los agentes forestales de la Comunidad de Madrid. Junto a sus guías, estos cuatro perros completan una ampliación inédita en el dispositivo canino de emergencias ambientales de la región, que pasa a contar con seis canes y cinco profesionales especializados.

Los animales, entrenados durante un año, han sido presentados este viernes en una sesión práctica celebrada en el Instituto de Formación Integral en Seguridad y Emergencias (IFISE), en Madrid. Allí, el consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha anunciado también la próxima construcción de un circuito de 700 metros cuadrados en el recinto, pensado para realizar entrenamientos semanales.

Una de las novedades más relevantes es el origen de la mitad de los nuevos perros: proceden del Centro Integral de Acogida de Animales de la Comunidad de Madrid (CIAAM). “Un recurso con el que ponemos en valor la importancia de unir sinergias, dando una nueva oportunidad a estos animales, que además ofrecerán un servicio público a todos los madrileños”, ha destacado Novillo.

El refuerzo llega en vísperas del inicio del periodo de riesgo medio por incendios forestales, que se prolongará hasta el 14 de junio, fecha en que arranca la fase de riesgo alto. Los perros servirán de apoyo clave en la campaña INFOMA 2025, gracias a su capacidad para localizar restos de sustancias inflamables en puntos donde el ojo humano no encuentra pistas. Su labor será esencial para aportar pruebas en procedimientos judiciales vinculados al origen de los incendios.

Además de participar en investigaciones de incendios, estos perros también estarán entrenados para detectar venenos en zonas rurales, una amenaza directa para la fauna silvestre. Su labor se extenderá a eventos educativos y de divulgación, con especial protagonismo en actividades dirigidas al público infantil.

Uno de los casos recientes que ilustra el impacto de esta unidad es la investigación de la desaparición de un milano real con GPS en Becerril de la Sierra. La intervención de los binomios guía-perro permitió localizar cepos ilegales con anzuelos, lo que derivó en una investigación judicial por presunto delito contra la biodiversidad.

Durante 2023, el Cuerpo de Agentes Forestales investigó el origen de 298 incendios, de los que 30 acabaron en procedimientos penales. En lo que va de 2024, un 39% de los siniestros analizados fueron intencionados. En muchos casos, se sospecha que están relacionados con prácticas de control de fauna, caza o actividades agroganaderas, especialmente en periodos de bajo riesgo como finales de invierno o comienzos de primavera.

El refuerzo de la unidad canina no solo supone un salto en capacidad operativa: también visibiliza un enfoque más innovador y comprometido con la prevención, la protección del medio natural y la revalorización de los animales abandonados.

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