- La parcela afectada por el incendio corresponde a la DPU‑2, un terreno municipal clasificado como dotación pública urbana.
- Estaba destinada a albergar equipamientos o servicios públicos generales, según el planeamiento del sector 115-A.
Tras el incendio declarado este sábado en Espartales Norte, nuevas informaciones confirman que la parcela afectada, donde comenzó el fuego, está catalogada como DPU‑2 en el planeamiento urbanístico del barrio. Se trata de un terreno de titularidad pública, destinado a la construcción de dotaciones para servicios o equipamientos comunitarios.
Las parcelas clasificadas como DPU (Dotación Pública Urbana) están definidas dentro del planeamiento del sector 115-A como suelos de cesión obligatoria para la red general de equipamientos públicos. En el plano urbanístico, aparecen asignadas a usos como centros educativos, instalaciones deportivas, culturales, sanitarias o de servicios sociales, entre otros.
La DPU‑2 se encuentra rodeada de viviendas y otras parcelas residenciales, muchas de ellas ocupadas ya por vecinos del Plan Vive. La presencia de vegetación seca y maleza en esta parcela ha sido señalada por colectivos vecinales como un ejemplo del abandono del suelo público en varias zonas de la ciudad, especialmente en contextos de riesgo por altas temperaturas.
Este nuevo dato refuerza las críticas hacia la falta de mantenimiento en parcelas públicas, no solo en terrenos privados o solares sin urbanizar.
Vecinos de la zona han relatado que vivieron los momentos del incendio con miedo y angustia, debido a la cercanía de las llamas a las viviendas y vehículos aparcados. “El fuego estaba justo al lado de casa. El humo entraba por las ventanas y no sabíamos si iba a llegar a los coches”, cuenta un residente de las viviendas del Plan Vive. Otro vecino añade: “Fue un susto enorme, no se puede tener un solar así de abandonado justo enfrente de nuestras casas”.
Días después del suceso, el olor a quemado seguía presente en el ambiente y algunos árboles de la acera que delimita la parcela mostraban signos visibles de haber sido afectados por el fuego, con hojas chamuscadas y troncos ennegrecidos.
La rápida intervención de los servicios de emergencia evitó una tragedia mayor, pero el incendio podría haberse descontrolado con consecuencias graves, según apuntan los residentes. La preocupación se extiende ahora al uso de estas parcelas y a la responsabilidad institucional en su gestión preventiva, sobre todo ante escenarios de calor extremo y riesgo de incendios.
Desde el movimiento vecinal se reclama una revisión urgente del estado de los terrenos públicos sin desarrollar, así como un plan de limpieza y desbroce permanente que garantice la seguridad de los entornos urbanos más expuestos.









