- La ordenanza municipal prohíbe el uso y lanzamiento de artificios pirotécnicos sin autorización en todo el término municipal.
- Las sanciones económicas pueden alcanzar los 750 euros y derivar en otras responsabilidades si se producen daños.
Con la llegada de las fiestas navideñas, el uso de petardos y otros artefactos pirotécnicos vuelve a convertirse en un foco habitual de molestias vecinales y preocupación por el bienestar animal. En Alcalá de Henares, esta práctica no está permitida salvo en supuestos muy concretos y con autorización expresa. La normativa municipal contempla sanciones económicas para quienes incumplan la prohibición durante estas fechas.
La ordenanza municipal de convivencia ciudadana establece que queda prohibido el uso o lanzamiento de artificios pirotécnicos definidos en la legislación sectorial aplicable cuando no exista autorización municipal. Esta restricción se aplica a todo el término municipal de Alcalá de Henares y no se limita exclusivamente a los días señalados de las fiestas, aunque es en Navidad cuando se registra un mayor número de incidencias.
La prohibición tiene como finalidad evitar molestias a la ciudadanía y prevenir alteraciones en la convivencia, especialmente en zonas residenciales. El ruido generado por la pirotecnia afecta de manera directa al descanso de vecinos y vecinas, pero también tiene un impacto significativo en los animales de compañía y en la fauna urbana, provocando episodios de estrés, desorientación y conductas de riesgo.
La normativa municipal remite además a la legislación específica que regula los distintos tipos de artificios pirotécnicos, muchos de los cuales están sujetos a limitaciones estrictas en cuanto a su uso por particulares. Cualquier lanzamiento fuera de los supuestos permitidos se considera una infracción, con independencia del tamaño o potencia del artefacto utilizado.
El régimen sancionador contempla multas económicas que pueden alcanzar los 750 euros. Estas sanciones se aplican sin perjuicio de posibles responsabilidades civiles o penales en aquellos casos en los que el uso de pirotecnia provoque daños materiales, lesiones personales u otros perjuicios relevantes.
Desde el ámbito municipal se insiste cada año en la necesidad de apelar al civismo y a la responsabilidad individual para garantizar unas fiestas tranquilas. La prohibición busca reducir conflictos, prevenir accidentes y favorecer un ambiente de convivencia durante un periodo en el que la actividad en la vía pública se intensifica de forma notable.










