- El cruce llega después de que el PSOE cerrara la sede por una supuesta avería justo el día de una reunión promovida por militantes socialistas.
- La edil popular convirtió el cierre de la sede en una crítica directa a la gestión interna del PSOE y a su discurso sobre participación.
La decisión de cerrar la sede del PSOE el mismo día en que un grupo de militantes pretendía reunirse ha abierto una nueva polémica política en Alcalá. A la controversia interna generada en el seno de la agrupación socialista se ha sumado este miércoles la reacción del Partido Popular, que ha pedido explicaciones sobre lo ocurrido en la Casa del Pueblo.
La portavoz adjunta del PP en el Ayuntamiento, Orlena de Miguel, se pronunció sobre el episodio después de que el PSOE atribuyera el cierre de la sede a una avería de agua. En su valoración, vinculó esa explicación al malestar existente dentro del partido por la imposibilidad de celebrar la reunión prevista por un sector de la militancia.
“Si la avería del PSOE es de agua, enviamos fontaneros ya que ellos tienen a todos los suyos imputados; si es de democracia interna, ahí ya lo tienen más complicado”, afirmó De Miguel. La concejala sostuvo además que el cierre de la sede y la posterior aclaración sobre quién puede convocar reuniones dentro del partido han alimentado las dudas sobre la versión ofrecida.
Según expresó la edil popular, “si el problema es de agua, que nos llamen, que mandamos operarios. Si el problema es que no quieren que se escuche a la militancia, entonces que lo expliquen sin rodeos y se dejen de excusas técnicas”. Con esas palabras, el PP trasladó la discusión desde el plano interno del PSOE al terreno de la confrontación política municipal.
La reacción se produce después de que un grupo de afiliados impulsara un encuentro en la Casa del Pueblo con el objetivo de abordar la situación orgánica del PSOE complutense. Esa cita no llegó a celebrarse tras comunicarse el cierre de la sede por una avería. Poco después, también se recordó que solo la gestora está facultada para autorizar reuniones de ese tipo.
Ese encadenamiento de hechos ha situado el foco en el momento que atraviesa la agrupación socialista local. El partido se encuentra dirigido de forma provisional por una comisión gestora tras la dimisión de Javier Rodríguez Palacios como secretario general, en una etapa en la que distintos sectores vienen reclamando más participación de la militancia y una salida ordenada al proceso interno.
De Miguel insistió en que la explicación dada por el PSOE resulta difícil de desligar del contexto político en el que se produjo. “Una avería muy oportuna, sin duda. Aparece justo cuando la militancia quiere hablar y desaparece cuando conviene”, señaló. En otra de sus declaraciones, añadió que el PSOE mantiene “mucho discurso sobre participación, mucha lección en el pleno… y luego, cuando toca aplicarlo en casa, se cierran puertas, se apagan luces y, si hace falta, hasta ‘se rompe una tubería’”.
La portavoz adjunta concluyó su intervención manteniendo el tono crítico hacia la dirección socialista local. “Nosotros, desde luego, estamos para arreglar problemas. Aunque viendo lo visto, algunos parecen más interesados en crearlos… incluso dentro de su propio partido”, concluyó.










